HISTORIA

EL LOLA MEMBRIVES ES PATRIMONIO PORTEÑO

Pasaron por su escenario, desde grandes como la actriz que lleva su nombre, Luis Arata, Eva Franco, Tito Lusiardo, Tita Merello, Eva Duarte, Paulina Singerman, Conchita Piquer, Miguel de Molina, Niní Marshall y Libertad Lamarque, hasta Mirtha Legrand, Dringue Farías, Adolfo Stray, Nélida Lobato, Sergio Renán, Raúl Lavié, Susana Giménez, Valeria Lynch, Enrique Pinti, Norma Aleandro y Guillermo Francella.

Por Pablo Gorlero


PALCOS QUE TE ABRAZAN

Desde que nací, crecí en un enorme y antiguo departamento de Talcahuano y Corrientes, justo a la vuelta del teatro Cómico, y en pleno “Broadway porteño”. Amé ese mundo, ese olor a programa de mano de imprenta vieja, esa forma de refugiarme en los cines de secciones continuadas; y esos ejércitos de libros y discos que vigilaban mi territorio.

Desde muy pequeño, durante muchos años, escuché en mi casa una anécdota de mi abuela Maruja Paz que hablaba de doña Lola Membrives, su amiga. El relato nunca precisó el nombre de la obra, pero parece que a la eminente actriz argentina (hija de españoles) no le habían llegado a tiempo los muebles para la escenografía de su nueva obra, entonces mi abuela tuvo que vaciar su comedor y prestarle por unas funciones los suyos. No sé qué tan precisa y cierta del todo es la anécdota, pero siempre me encantó y la reproduje con entusiasmo.

Además, entre todos los teatros porteños, el Cómico siempre me pareció el más bello, tal vez porque conserva algo de esas viejas marquesinas y por ese cálido abrazo rococó con el que acoge desde sus palcos al espectador. Tal vez por eso, a los 15 años, con mi propio dinero ganado por mis trabajos en horario extra escolar, me pagué mi propia entrada para ver El diluvio que viene. No sabía bien de qué se trataba, pero vi un cuadro musical en la televisión y me entusiasmó. Además, esa marquesina que ilustraba un arca y una paloma me saludaba desde hacía tres años. Aunque de chico siempre me llevaban a ver obras infantiles, con El diluvio que viene, en la fila dos del teatro Cómico (hoy Lola Membrives), comenzó mi amor por el teatro y por el género musical. Este preámbulo es para expresar el placer que me dio cuando me propusieron reseñar la historia de esta sala, una de las principales de Buenos Aires, que me brindó tantos espectáculos inolvidables.